El recién estrenado Ministro de economía, Luis de Guindos, ha comentado que el déficit con el que trabaja el Gobierno es 'de momento' del 4,4%, disipando así los malos augurios del Fondo Monetario Internacional, que situaba nuestro desfase presupuestario en el 6,8%. Está claro que, como bien ha dicho de Guindos, "de momento" se trabaja con el objetivo del 4,4% pero, como hombre sabio, deja la puerta abierta a que éste cambie si se altera algunos de los parámetros sobre el que han hecho su previsión de déficit. Ya lo decía Heráclito de Éfeso: "Todo cambia, nada es".
En pleno siglo XXI, pensar que lo que ayer previmos es lo mismo que predecimos hoy es, perdónenme, de locos. Vivimos en un momento de continuo cambio, en un entorno económico de máxima incertidumbre, en el que acudimos, un día sí y otro también, a un baile constante de cifras y previsiones que alteran, todo nuestro plan de negocio. Nunca había admirado tanto a los directores financieros, pues, si bien su aportación siempre ha sido clave en la supervivencia y éxito empresarial, hoy en día, lo es más si cabe.
Aparte de su capacidad, indudable, la complejidad y el dinamismo del entorno demandan una ayuda 'extra' y experta que les diga cómo adaptarse de forma rápida y precisa a cada nueva circunstancia del negocio. Saber "qué pasaría si" o anticiparse a cualquier tendencia o presión del mercado es una competencia básica en la actualidad que nada tiene que ver con la intuición personal, a pesar de lo muy acertada que sea ésta.
Únicamente en la tecnología y, en concreto, en las soluciones de presupuestación, forecasting y rolling forescating, los directores financieros encontrarán ese consejo entendido que le ayude a alcanzar los objetivos estratégicos asignados al Área Presupuestaria, mejorar la agilidad del negocio y responder eficientemente a las presiones del mercado.
Óscar Hernández-Director General de Lantares











