

Unos de los primeros sectores en notar el impacto de la crisis han sido el de la distribución y el de producción para gran consumo. Ante la precariedad económica actual los consumidores han ajustado sus compras y se han vuelto más exigentes y más informados. El sector se está ajustando y concentrando. En consecuencia, solo aquellas organizaciones que sepan entender a sus clientes y a la vez optimizar sus procesos van a sobrevivir.

El sector financiero español sigue demostrando, año tras año, que es uno de los pilares de la economía española. Inevitablemente, sin embargo, el impacto de la crisis actual también se ha dejado notar. Se refuerzan los requerimientos de transparencia, se producen fusiones de entidades, los beneficios, aunque positivos, caen. Todo ello genera diferentes necesidades, tanto de adaptación en los sistemas de gestión de información, como de un mejor control de la gestión.




La amplitud del sector, en el que caben muy variadas industrias, hace difícil identificar tendencias y realizar recomendaciones de carácter generalista. Sin embargo, la estabilización e incluso las perspectivas de crecimiento positivas son consecuencia del esfuerzo realizado para implantar sistemas de gestión que optimizan los procesos, así como la trazabilidad.

El sector hotelero se ha visto impulsado en 2011 por las favorables perspectivas de crecimiento del turismo, especialmente del extranjero. Así, este año se espera un crecimiento de entre 4 y 5 puntos porcentuales respecto a las cifras arrojadas por el sector en 2010. Sin llegar a los niveles de 2007, último año antes de la crisis, es evidente que este sigue siendo uno de los motores de la economía española.


